Una vez te convertí en literatura
pero fue una vez
sólo una vez…

Una vez te convertí en literatura
y al leerlo
no dejaste de mancharme las páginas.
Te convertiste en la diosa de mis orgasmos
mientras escribíamos a cuatro manos
dos lenguas
y entre espasmos involuntarios del placer.
Y un día
me di cuenta de lo imposible
ya no había más tinta para escribir
no quedaban páginas
ni siquiera para escribirnos uno rapidito
y eso me jodió.

Porque quería despedirme de tu piel
hacer el amor a tus recuerdos
y morderte la espalda un poco más
antes
de tirarnos del puente del no retorno.
Y tuvimos que conformarnos
con un adiós en un beso
grabado en lágrimas
y de tinta invisible.
Tuvimos que conformarnos con la distancia
la incertidumbre
y las letras que rendimos al amor.
Y los dos sabíamos
que eso no era suficiente.

Y pasaron los años
y un día ya no te escribí más
no recuerdo por qué
ni cómo lo hice exactamente
pero lo dejé durante mucho tiempo
hasta que nos volvimos a cruzar.

Y empezamos
poco a poco
a convertirnos en literatura
a convertirnos en algo más

y desde entonces lo único que sé
es que sigues a mi lado hoy
lamiendo mis futuros
mientras yo te hago literatura
en la cama
en la ducha
en los recuerdos
hasta que otra vida nos escriba.

 

 

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