Y fue en los aires
DONDE
se cruzaron nuestros ojos.

Allí,
entre las alas del mejor vuelo del verano
cambiamos
como si de un mercado se tratara
tus gustos por los míos
e inviernos de paso por orgasmos duraderos.

Y fue en los aires
CUANDO
nos dimos cuenta
de que aún volando
se puede volar más.
En aquel instante,
obviando para atrás y para adelante
sentiste que era yo
y quizá
solo yo
la persona que existía en el mundo.
Y yo te lo noté
en las palpitaciones aceleradas de tu cuello
la temperatura de tu piel
y la respiración entrecortada.

Y
repentinamente
fueron mis palpitaciones las aceleradas
mi piel la que quemaba
y tus labios los que mordían.

Y fue en los aires
POR-QUE
sino
sería en tierra…

allí

dónde ya nunca encontramos nuestras alas.

 

 

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